Emprender: Capítulo 1 -Luciana

Hoy queremos contarles un poco más de este largo camino que iniciamos con Lo de Rodolfo.
Emprender es una decisión que cuando la tomás no sabés muy bien para dónde vas, pero la necesidad y las propias convicciones se transforman en un impulso para darle para adelante y embarcarse en los sueños.
Vamos a contarles 3 historias que se cruzaron, la vida de 3 personas que hicieron posible este sueñito llamado Lo de Rodolfo: Luciana, Alicia y Fernanda.
Vamos a comenzar en esta nota con la historia de Lu, y en las próximas notas conocerán la historia de Alicia y la de Fer.

La historia de Lu: Las semillitas de este camino.

Una tarde, cuando tenía más o menos cuatro años, en mi sala de jardín celebramos el fin de clases previo a las vacaciones de invierno. Recuerdo que mi maestra nos dio a cada uno, una caja de cartón, papel glasé y plasticola. Con Sole, una amiga, armamos un auto.
Se hizo la hora de irnos en micro y nos fuimos, obvio, con el auto de cartón.
Ese día (las condiciones de seguridad del transporte escolar en los 80 no eran lo que se dice, seguras) no viajamos sentadas en nuestros asientos, viajamos sentadas en el auto de cartón mientras hablábamos de las familias, de por qué ella vivía en una casa y yo en otra. Y Sole con mucha autoridad me decía que ella vivía con su familia y yo con mi familia.

– ¿Y por qué? Le decía yo.
– Porque tu mamá y tu papá se casaron y vos naciste y después tu hermano, y ustedes son una familia.
– Ah, cuando sea grande no me voy a casar.

Y Sole, contundente, me dijo:
– Mmmm, no sé, pero creo que es obligatorio.

Más o menos 32 años después de esa charla, Lu está casada, tiene 3 hij@s, y  además, lleva adelante un emprendimiento de juguetes para niños. Quizás, porque nunca se bajó de ese autito de cartón.

Ya en la primaria, en cuarto grado, leí un cuento maravilloso que se llama La familia De la soga, y habla de que por más que vivamos en ramas diferentes de un mismo árbol, todos, estamos unidos de algún modo, por una soga a veces invisible, a veces no tanto, que nos relaciona y que hace que, estemos en el extremo que estemos, cualquier tironcito o tirón que uno dé, impacta en el otro.
Esa imagen de TODOS RELACIONADOS se selló en mi alma y jamás pude desprenderme de la idea de quiénes son esos otros, unidos en otros lugares de esa soga casi infinita de la que estamos agarrados. Y por momentos, me abrumó la idea de pensar que yo, agarradita a mi soga la estaba pasando genial y otros, no tanto, y otros muchos, la estaban pasando mal. Realmente mal.

Pasaron muchos años. Lu ya estaba trabajando, encontrándose con personas nuevas y de pronto apareció una semilla más, un componente fundamental para lo que después sería Lo de Rodolfo: La pedagogía Waldorf.

Un amigo un tanto mayor que yo, estaba por ser papá y ya sabía a qué colegio iba a ir su hija que estaba todavía en la panza de su esposa. 3 años después, me contó:

– Oli va a empezar la escuela, ahí donde te dije. En la San Miguel, una escuela Waldorf.
Para mí no se decía Waldorf, se decía GUALDORF y era una ensalada con manzana, apio, nueces, crema y no mucho más, FIN. Y él me contaba que ahí su hija entraba y se descalzaba, se ponía zapatitos de lana, que cantaba canciones en rondas, que no aprendía a leer hasta la primaria y blablablá, y yo me pensaba: ¿Qué le pasa este muchacho? ¿Mandar a su hija a una escuela así? 17 años después, por contraposición, esa semilla que sembramos floreció y ahora mis hij@s van a la escuela… WALDORF.
J

Y años después, un sueño, literal sueño porque el nombre lo soñé: Lo de Rodolfo (en homenaje humorístico a Rudolf Steiner, fundador de la pedagogía).
Lo de Rodolfo es una juguetería que vende juguetes inspirados en la pedagogía Waldorf. Faaaaaaaaaaaa! ¿Y eso se come con nueces, apio, manzana y crema? Bueno, no. J Lo de Rodolfo nace conmigo y con Alice, mi socia, en la búsqueda de juguetes que respeten a los niños y a los adultos desde su concepción y los inspiren, los transformen, los ayuden a transformar la realidad, para que un auto de cartón sea como lo fue para mí, el mejor vehículo jamás inventado.En segundo lugar, las dos veníamos de mundos diferentes, pero algo nos caracteriza, esta idea de la soga, del hilo por el cual todos estamos relacionados. Y en esto, no existía nuestro emprendimiento por y para los niños, sin incluirlos a TODOS, de donde fueran, agarrados del extremo de la soga que los tuviera hoy. Así decidimos que nuestra meta sería: por cada juguete vendido, regalamos uno IDENTICO a un niño que también lo merece. No cualquier juguete, no otro más barato, no uno usado de casa, uno IGUAL al vendido. Y así algo más nació, nuestra línea de juguetes #vosporuno.

Además de que queríamos que ustedes, que nos han acompañado tantos años, conocieran un poco más de nuestra historia, sabemos que much@s de l@s lectores son justamente emprendedores. Cada un@ con su sueño, cada un@ con sus semillitas.
Y saben que, se merecen un monumento, porque un emprendedor es el monumento a “la sartén por el mango”: 

si uno quiere cocinar algo, un guiso, un huevo frito o un emprendimiento, adentro de la sartén puede poner lo que quiera, lo que tenga, preferentemente va a querer que sea algo bueno, algo que sirva, algo que guste. Pero si una vez que está todo adentro, agarra la sartén por los costados, primero es probable que se queme hasta el alma, pero aún si agarrara la sartén de costado con repasadores, o agarraderas, es difícil de maniobrar y lo más probable es que termine volcando todo. Ahora… si la agarra por el mango… Mamita… qué guisito calentito y sabroso llega a la mesa… Bueno, ese es nuestro sentir con nosotros y con ustedes, los emprendedores. Somos los agarradores de sartenes por el mango. Tenemos ideas, tenemos recursos, tenemos ánimo, espíritu, tenemos un plan y nos animamos.
No tengan miedo, no se desanimen, busquen eso que los apasiona y que quieren contagiar, busquen los medios, vuelvan a ese auto de cartón de la infancia que los conmovió, a esa persona que les contó una historia disparatada y dijeron, no hay chance de que haga esto en mi vida, pregúntense, perseveren y tengan paciencia, sean entre ustedes una red de contactos abiertos a escuchar a absorber lo que otro emprendedor puede ser.
No tengan miedo de agarrar la sartén por el mango y crear su propia historia.

Un comentario en “Emprender: Capítulo 1 -Luciana

  1. Este post me llegó al cora como un último empujoncito para dejar el miedo y agarrar la sartén por el mango, para escribir mi propia historia. Gracias!!
    Hago juguetes de madera!! Pero, sigo teniendo un empleo de 8 hs lo cual me resta tiempo para dedicarme a lo que realmente me apasiona, que son los juguetes. Estoy pensando en dejar todo y dedicarme full a eso y me encuentro con este blog!! Hermoso!! Felicitaciones y gracias por esas palabras que me llegaron después de tanto tiempo de haber sido escritas, en el momento justo. Si quisieran ver lo que hago 🤭 instagram @liebelula.juguetes
    Gracias!!❤

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