Los 4 temperamentos

Una forma de conocer nuestra personalidad y la de nuestr@s niñ@s.
Nos adentramos a este mundo para potenciar las cualidades positivas del temperamento y trabajar las cualidades negativas desde la pedagogía Waldorf.

En diversas disciplinas y estudios sobre el ser humano, encontramos formas de catalogar las personalidades para comprender mejor a cada individuo.
Antes de contarles sobre los temperamentos nos parece importante que tengamos en cuenta que estas catalogaciones son un tópico, una imagen fija de los tipos de personalidad, pero que, al desplegarse en una persona, las características se vuelven más confusas y complejas.
Lo sano está en la transformación y no en intentar calzar forzadamente con catalogaciones cerradas.
Los 4 temperamentos de la antroposofía, disciplina que funda la pedagogía Waldorf, se expresan tanto en los cuerpos como en las mentes de l@s niñ@s, ya que todo el ser está perfectamente unido. Son una herramienta para comprender las necesidades y acompañar el desarrollo principalmente de l@s niñ@s de 7 a 14 años de edad.

A partir de los 7 años con el cambio de dientes, comienza a definirse fuertemente el temperamento predominante que acompañará al niño hasta los 14 años y que luego puede nuevamente cambiar su tendencia.

¿Cuáles son estos cuatro temperamentos?

Vamos a comenzar con el niño de temperamento Melancólico, y vamos a identificarlo con el color azul.
Cuando nos encontramos con un niño o una niña melancólica vemos esos cuerpos alargados, de pieles pálidas y movimientos pausados o temerosos.
L@s niñ@s melancólicos tienden a disfrutar de espacios de soledad, a observar detenidamente al mundo y construir así una gran empatía con respecto a sus pares. A veces l@s podemos ver quedados o muy miedosos, pero debemos comprender que esas pieles casi transparentes sienten muy fuertemente lo que ocurre a su alrededor. Comprender
esta sensibilidad nos puede ayudar a acompañarlos en sus miedos y valorar sus observaciones.

Continuamos con el niño Colérico, y vamos a identificarlo con el color rojo.
Cuerpos firmes, fibrosos, expresivos y energéticos. La claridad de sus movimientos se expresa en la claridad de sus pensamientos.
L@s niñ@s coléricos pueden ser buenos líderes que con su capacidad creativa construyan en grupo grandes proyectos. Pero también pueden volverse egocéntricos y dejar de ver lasnecesidades de su entorno.
El niño colérico escuchará las palabras y seguirá los consejos de un adulto muy consecuente y seguro de sí mismo. Esa imagen brinda tranquilidad y le da espacio a ese niño para descansar en las decisiones de los adultos y sacarse el peso del mundo de sus espaldas.

El niño Sanguíneo lo observamos de color amarillo.
Mucha alegría y movimiento. Una mente cambiante, dispersa y entusiasta, con movimientos acelerados e impredecibles.
Son niñ@s que nos llenan de alegría, que valoran cada cosa volcando mucho amor a su alrededor. Son muy amistosos y colaborativos. Quieren participar de actividades en grupo y ayudar en sus hogares, pero en poco tiempo se distraen y abandonan la actividad.
A pesar de ser el temperamento más alegre, a los adultos tiende a desesperarnos las actitudes del niño sanguíneo que nunca deja de revolotear.
Pero a pesar de la alegría el niño sanguíneo observa también lo que genera en los demás y cuando aparece el rechazo muchas veces se vuelven más intensos para buscar nuevamente nuestra atención.
Es por eso que es muy importante valorar la alegría y la necesidad de participación de nuestros niños sanguíneos y darles un lugar en las tareas y actividades aunque las primeras veces eso implique más trabajo para el adulto.

Y por último el niño Flemático que representaremos con el color verde.
De cuerpos redondos, pausados y calmos. Con expresiones serenas y pensamientos tranquilos.
L@s niñ@s flemáticos disfrutan de la comodidad, de los sabores y de la contemplación. Muy amables y complacientes con su entorno.
También nos podemos encontrar con niños de baja energía y con poca voluntad. Que frente a la acción y el movimiento se vuelven ofuscados y obstinados. Es ahí donde la creatividad y constancia de los adultos es imprescindible. Ayudar al flemático a activar la voluntad, trabajar
la constancia y los ritmos en el hogar. Buscar actividades que muevan la energía y motivación de l@s niñ@s flemáticos.

Recordemos que cada uno de nuestr@s niñ@s tiene un temperamento predominante pero los otros temperamentos pueden estar presente en mayor o menor medida.
Si quieres saber más sobre este tema, te recomendamos el libro El misterio de los temperamentos, un libro cortito y económico que profundiza mucho en esta forma de conocernos.

También podés pensar en estas características para elegir los juguetes de tus niñ@s y en estos casos siempre estamos disponibles para resolver dudas y acompañarl@s en el proceso.

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